domingo, 6 de septiembre de 2009


seamos felicessss


"quien acepta la tristeza renuncia a la plenitud de la vida"

Enrique Pichon Rivierè


planificar la esperanza..en la acciòn..

CRISIS -SUBJETIVIDAD -PROCESOS SOCIALES

En este aquí y ahora...Épocas de profundas crisis qué nos pasa a los Argentinos?
¿Todo está perdido?
Se están produciendo cambios profundos a partir de la subjetividad y por la tanto de los valores. Es común escuchar en los medios de comunicación que en la sociedad se han perdido los valores. Creo que en realidad lo que sucede, es que se generan determinados modos de pensar, de sentir y de hacer a partir de los cuales los sujetos tienen determinados valores pero cuando se subvierte también se van a cambiar los valores. Se trata de sujetos de estos tiempos, de esta sociedad, de estas condiciones concretas de existencia, quienes hacen las cosas de otra manera, con otras ideas, con otras formas de pensar. Y lo digo, porque también los medios de comunicación comienzan a mostrar, aunque con muy escasa difusión, lo diferente: Ante la ausencia y negación del Estado… Hoy hay un incremento grande de las acciones solidarias. (La Salada ...Reina de los precios...Después de haber sido cerrada ..Reabrió sus puertas...) Mayor necesidad social de resolver en conjunto, hay una enorme necesidad de juntarse con otros y de tratar de entender, haber si lo que nos diferencia es tan principal o puede ser secundarizado, haber si podemos juntarnos con el diferente en el marco de una profunda crisis y procurar transformar esas condiciones. Veamos que elegimos los argentinos frente a esta Crisis El caos o la Posibilidad. Aislamiento, empobrecimiento vincular, deterioro de las redes sociales, intolerancia a las diferencias, dificultad de confrontar. El problema es cómo hacer para no quedarnos quietos y atrapados por lo dañado, es significativo no vivir esta crisis como resignación. Dicen que hay una ruptura de las redes sociales. Creo que no pasa por la distancia con el otro, si no hay sostenes sociales no hay forma de armar un proyecto social y por consiguiente el refugio en el proyecto personal. Se que no es fácil, que produce muchos costos, muchos miedos, pero el miedo es sin dudas el apoyo ideal para elaborar niveles de resolución, intentemos sumarnos al proyecto de elegir la posibilidad, juntos hagamos algo para transformar las condiciones sociales y a su vez transformarnos nosotros mismos.
Según explica Ana Pampliega de Quiroga, psicóloga social y directora de la Escuela de Psicología Social fundada por Enrique Pichon- Rivière, la sucesión de las crisis conduce a un proceso de fragilización de las personas. “Todos proyectamos y tenemos expectativas sobre una forma de vida. Los hechos que ocurren y cómo son presentados -muchas veces de manera vociferante por los medios y las autoridades- nos dejan a merced de los acontecimientos. Eso atenta contra la posibilidad de hacer planes, de proyectar el futuro”.

Un factor desestructurante para la sociedad es la vuelta de monstruos que creía archivados para siempre. “Creíamos dejadas atrás las pandemias y las grandes crisis económicas en el nivel global. Creíamos dejadas atrás la desocupación, la inseguridad y otros males aquí. Y nada de eso sucedió -repasa Quiroga-. Freud pensó en un término que aplica a esto, él hablaba de lo siniestro, que es aquello que uno cree que ha dejado atrás y reaparece”.
Para la experta, los trastornos de ansiedad son dominantes en este momento aunque todavía no hay presencia fuerte de la depresión en la población, como sí la hubo entre fines de los ‘90 y principios del 2000, donde muchos habían sufrido pérdidas materiales importantes. “Pánico, stress, violencia e imposibilidad de sostener un vínculo son los emergentes de este momento para la sociedad”, enumera.
La pandemia de gripe A, a la que varios de los analistas consultados comparan con la peste apocalíptica, enfrenta a la sociedad con su fragilidad y su dependencia de un arsenal científico en el que confiaba ciegamente y que tal vez no tenga todas las soluciones disponibles en tiempo y forma. “Las noticias indican que habrá que esperar y que (el año próximo) puede que no haya suficientes medicamentos para todos, que sólo los tendrán los países centrales y que no llegarán a la Argentina la cantidad de dosis necesarias. Todos estos son mensajes muy fuertes y difíciles de asimilar”, apunta Ana Quiroga.